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2 de febrero de 2011

'Porqué los medios online van a morir'

Ok. Necesito retomar un poco de la cita que puse ayer:
“Actualmente la formación de los periodistas tendría que ser un 50 por ciento en nuevas tecnologías, 25 por ciento en márketing y después hablar de periodismo”.

Hoy me encontré con una nota que revelaba el manual de operaciones del portal de AOL (America On Line) y exponía a esa empresa en lo que a mi parecer es la caricaturización de lo que todos los sitios de información están haciendo.
En el internet todo es una constante carrera. Es una carrera contra el reloj. Una carrera contra otros medios por la primicia. Es una carrera por el click. El bendito/maldito click.
'Es el click el que nos creo, es el click el que nos conecta, el click que nos jala, que nos guía, que nos impulsa... Es el click el que nos define', diría el Agente Smith. Y así de fantasioso como puede ser el futuro de Robocop, vamos llegando. Recuerdan, la imagen clásica de la ciencia ficción: corporativo codicioso que dobla reglas morales con el solo fin de hacer dinero... o lograr clicks.



El manual de operaciones de AOL anota las prioridades y el orden que se deben considerar al decidir qué tópicos cubrir en sus notas:
Tráfico potencial>Ganancia>Tiempo de entrega>Integridad Editorial
Ok, primero veamos si tu nota puede generar clicks... Sí? Ok, cuánto me costará producir tu nota y cuánto puedo esperar ganar con ella... Ok, cuánto tiempo tomará hacerla? Será relevante (econömicamente viable) para cuando la termines? Ok. Listo.... Ah, por cierto... Tendrá valor editorial?
Este es el tren de pensamiento que siguen los sitios de internet. Ahora para los grandes paquetes informativos:


Identifica oportunidades>Desarrolla el concepto creativo>Evalúa con el Gerente de 'ganancias'>Vende el paquete
Cabe mencionar que cada canal (internacional, cultura, política, deportes, espectáculos, etc.) debe tener disponibles 8 grandes paquetes en todo momento. Cada uno de estos paquetes debe generar 1 millón de dólares.
Así, estos medios priorizan desempeño económico sobre información. Para nosotros creo que fue una bendición que nuestro trabajos no estuvieran tan íntimamente ligados a los números de lectores, por lo menos no a nivel de notas. No había que moldear la información para encajar en un molde o usar las palabras exactas (CEO), sino las palabras correctas.
Yo les predigo la muerte en contestación. Esta es una serpiente venenosa que en algún momento morderá su propia cola. Todo por que se han dejado moldear por un medio y no han buscado moldearlo a él. Sí seguimos este patrón de pensamiento a través del click, eventualmente tendremos un sistema periodístico enfocado en el futbol, facebook y lady gaga. ¿Cuántos sitios sobre estos temas creen que aguante el internet?
Ah, y mencioné que en el plan de AOL quienes escriban en el sitio deben entregar entre 5 y 10 notas al día? Hmmmm y de calidad, por favor

22 de enero de 2011

Límites e inteligencia




A todos nos gusta que nos sorprendan, pero a veces podemos ser medio mochos en nuestra permisividad hacia las sorpresas. Hoy descargué la nueva edición de Wired Magazine y me hace sentir un niño travieso y parte de una pandilla de gente que piensa diferente. No me quiero imaginar si estos temas fueran tratados de esta manera en México: Cómo hackear un cajero, cómo contrabandear cocaína, cuánto cuesta una 'chaqueta' o una 'mamada'. Y lo hacen sin pedir disculpas, sin tener que advertir 'niños, no hagan estos en casa' o 'Wired no condona estas actividades'. Hay un contrato de No Límites implícito entre los lectores y esta revista.
En México podemos ser muy mochos, condescendientes y autocomplacientes. Decimos que nos sabemos burlar de nosotros mismos, pero es es meramente superficial. Tenemos muchos tabús morales, nacionalistas y por supuesto editoriales. Aquí no puedes quemar una bandera, contar un chiste sobre 'Bomberito Juárez', decir cómo se hace una bomba Molotov (quizás si no decimos lo que sería lo mismo: cómo hacer una bomba Molotov) o poner en un libro de texto 'beneficios de los métodos anticonceptivos' por que no debemos hacer parecer que tienen 'beneficios' a los ojos de los alumnos menores de edad. Con estos límites también amputamos una pierna a nuestra creatividad y dejamos de hacer preguntas diferentes, para podernos mantener en el marco de lo apropiado. Hoy siento que aprendí con la revista, y no era lo que estaba escrito nada más, sino lo que me permitieron deducir de esa información. Fue una mirada intimista que me llevó a hacer mis deducciones, a más preguntas, hambriento por aprender más, y a inspiración para hacer cosas propias. Pero la mejor manera en que puedo ponerlo es que me hizo sentir inteligente. Y eso, hagas infografía, video, música o seas periodista, debe ser lo máximo a que debemos aspirar.

23 de septiembre de 2010

Como apareció en El Universal

Los ilustradores, sin derecho a regalías
La mayoría de los creadores recibe de las editoriales sólo un pago único

La Ley Federal del Derecho de Autor no considera a la ilustración como creación intelectual, tampoco existen sociedades de gestión colectiva para los ilustradores porque no todos los artistas cobran regalías por los libros que ilustran.
En México es común que las editoriales, en lugar de un porcentaje por regalías, ofrezcan a los ilustradores un pago único, con lo que les niegan el derecho patrimonial.
Si su libro se convierte en un éxito o si la Secretaría de Educación Pública lo elige para los programas de Bibliotecas Escolares o Bibliotecas de Aula, los ilustradores no tienen derecho a reclamar parte de las ganancias que la editorial obtiene, pues firmaron un contrato donde cedieron los derechos patrimoniales que es casi siempre por cinco años.
Las cuestiones económicas y la falta de espacios para publicar lleva a muchos ilustradores a aceptar el pago único porque “es una cantidad más atractiva” que el adelanto por regalías. Muchos ni siquiera tienen otra opción, el pago único es el ofrecimiento de las editoriales: “Yo te encargo ilustrar este libro, te pago por las ilustraciones y portada, pero no te doy regalías”, alegan.
La ilustración no aparece entre las creaciones intelectuales que enlista el artículo 13 de la Ley Federal del Derecho de Autor, debe ceñirse a la leyenda que dice: “Las demás obras que por analogía puedan considerarse obras literarias o artísticas se incluirán en la rama que les sea más afín a su naturaleza”. Sólo pueden incoporarse a la caricatura e historieta o al diseño gráfico.
“Ni esa ley que está basada en el Convenio de Berna, Suiza, es de carácter internacional; pero ni los estatutos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) contemplan a la ilustración como una creación.
Juan Pablo Hernández ha ilustrado varios libros y asegura que aunque los ilustradores en México gozan del derecho de autor están “increíblemente desprotegidos”, pues no existe una asociación que sea lo que la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) es para los escritores.
Esto sumado al hecho de que hay pocas editoriales que dan regalías a los ilustradores, que “casi siempre son de 2% y muchas veces sacado del 10% que originalmente iba destinado por entero al escritor. En la mayoría de los casos manejan pago único”.
Cecilia Varela, ilustradora, dice que el porcentaje de regalías depende de cada editorial. “En general, los escritores perciben 5% y los ilustradores 3% ó 4%, con excepción del libro álbum donde el ilustrador es autor”.
Juan Pablo Hernández afirma que existen páginas en internet que parecen fantásticas, como ilustraciónmexico.com, que ofrece vínculos con artículos de la Ley Federal del Derecho de Autor, y además da pautas para saber cuánto deben cobrar por ilustración, pero “lo cierto es que a la hora de negociar con las editoriales los tabuladores nunca se respetan y pagan muy por debajo”.
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Juan Pablo afirma que “si el ilustrador se niega a hacer el trabajo por la tarifa que ofrecen las editoriales, es fácilmente sustituido. En México hay mucha gente, por lo general joven, dispuesta a hacer el trabajo por muy poco. Una vez que se ha establecido un sistema así, es muy difícil de romper”.
Alejandro Magallanes, reconocido ilustrador, diseñador gráfico y autor de varios libros, no ha padecido los pagos únicos, siempre firma contratos para regalías. “A veces lo que recibo cada seis meses o cada año por mis primeros libros, es una cantidad muy simbólica pero lo prefiero, porque yo mantengo mis derechos patrimoniales y si ese libro entra a las Bibliotecas de Aula o Escolares o se vende bien, pues a mí me conviene más que un pago único”.
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Juan Pablo Hernández dice que en las editoriales existen jerarquías y muchas veces el ilustrador es poco más que un empleado y no un autor. “Los editores nunca se atreverían a suprimir un capítulo de una novela o a agregar otro, la totalidad de la obra es respetada; en cambio la ilustración está condicionada por el diseño y cuando hay mala planeación o poco diálogo entre diseñadores e ilustradores, las sorpresas son alucinantes, las ilustraciones pueden ser mutiladas, encogidas o estiradas”.
Miriam Martínez, subgerente de obras para niños y jóvenes del Fondo de Cultura Económica, asegura que esa casa siempre ha considerado al ilustrador como un autor y son de las pocas editoriales que les pagan regalías en todos los casos; sin embargo, dice que “una gran parte del trabajo editorial para los ilustradores se centra en las editoriales que hacen libros de texto, donde hacen un trabajo más por volumen que de autoría; la ilustración sólo acompaña y a veces es meramente ornamental; eso obviamente tiene un pago distinto por las características de los libros y el tipo de distribución”.
Mónica Torres, subdirectora de Derecho de Autor del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), asegura que en países como Colombia la cesión de derechos puede ser gratuita u onerosa, pero en otros partes, como en México —artículos 30 y 31 de la ley—, ninguna transmisión puede ser gratuita pues de acuerdo con la ley siempre debe ser onerosa. “Este es un derecho irrenunciable a favor del autor. Teniendo en cuenta lo anterior, el no pago de una remuneración es violatorio de la legislación de derecho de autor en ese país”.

Gracias a Laura González por el link

Secundum Batracius Petrum Est

Yo veo que les pasa a todos. Andamos todos los diseñadores preguntándonos los unos a los otros cuánto cobrar. Siempre con el miedo de estar cobrando demasiado y espantar al cliente y que se vaya con una oferta más accesible, o cobrar muy poco y no aprovechar una buena entrada. Pobres de los diseñadores e ilustradores que caminamos sobre terreno tan inestable por que nomás no nos ponemos de acuerdo en cuánto vale nuestro trabajo.
Yo por lo menos, siempre me guío por el "según el sapo, la pedrada". Para quién es, en qué técnica, en cuánto tiempo, viendo el material, etc. Pero aún si descuento todas esas variables, la realidad es que no sé cuánto vale mi trabajo.
Esta es una propuesta de precios hecha por el sitio Los Ilustradores en México, me parece que es una buena, aunque cándida idea. Ahora, si tan sólo pudiéramos ponernos de acuerdo para instaurarla realmente. Ora sí, chin-chin el que se raje y se rebaje!