16 de agosto de 2011

Infografía para todos













Si poca gente sabe qué es, mucha menos sabe todo el bien que podría hacernos.

La infografía provee a las escuelas de diseño (y a profesionales también, en realidad) de la posibilidad de desarrollar habilidades cognitivas
que, aunque no son exclusivas a este género-discursivo/rama-del-diseño, en ella se manifiestan invariablemente y se requieren como pasos obligatorios para su manufactura.
Por su carácter de discurso explicativo, la infografìa requiere de un entendimiento y familiarización con un tema determinado y una claridad sobre la intención de nuestro mensaje, que nos conduzca de manera 'diseñada' a un conocimiento.
Así, quien se embarque en la realización de una infografía debe recurrir a las herramientas y tareas que esta labor le requerirá reforzar:

Claridad en el mensaje
Criterio en la búsqueda de información (bibliográfica, argumentativa o vivencial) para sustentar el mensaje.
Intención editorial
Lectura profunda y concienzuda
Capacidad de análisis de la información y datos presentados
Formulación de líneas narrativas, exponenciales y argumentativas
Creatividad en la resolución de una problemática diferente dispuesta por una inconsistencia en las formas de los recursos y temas
Manejo diestro de los recursos visuales y profundo entendimiento de las cualidades argumentativas de recursos (tipografía, paletas cromáticas), así como de los vehículos de la información (mapas, estadísticos).


La estimulación temprana de estas habilidades/capacidades/esquemas habilita y rehabilita capacidades cognitivas latentes en todo estudiante, pero que suelen ser músculos atrofiados por las prácticas mentalmente sedentarias y dependientas que vienen a nosotros y nos regurgitan datos como si fuera información como si fuera conocimiento, en breves ráfagas de 140 caracteres no necesariamente nutritivos.

La infografía requiere de concentración en un tema, en sus características definitorias y los procesos de su funcionamiento. Es muy útil que en su propio desarrollo se requiera la verificación de los primeros pasos de documentación, investigación y estudio. Y más aún te obliga a una comprensión del tema lo suficientemente amplia como plasmarlo con una intención tan clara para comunicarlo. Y aún no he empezado a hablar de sus beneficios gráficos.

Entonces, la infografía debe enseñarse a todos los diseñadores? Por lo menos. La infografía es para todos. Es un conjunto de prácticas de trabajo, metodologías de razonamiento, comunicación y visualización. La escencia de este conjunto es aplicable para cualquier estudiante, y más allá.

Como diseñadores, la infografía se vuelve parte de nuestro lenguaje profesional y es importante promover esta noción como parte de la idea de que nuestra labor es una de comunicación intencionada, más que de guiños estilísticos para atraer lectores.
Como lectores exigimos (rara vez de manera consciente) que se use la infografía y códigos gráficos y una economía de lenguaje como una manera más amable y digerible de comunicarse con nosotros.
Como didactas nos hacemos más comprensibles, estimulamos la generación de descubrimientos y conclusiones personales. Pavimentamos el camino al conocimiento, dejamos migajas y ponemos señalamientos para los estudiantes.
Como medio, editor o emisor de un mensaje, nos acercamos más a la generación de un conocimiento, nos hacemos memorables, acercamos a nuestros clientes. Como personas en general, nos comunicamos mejor.


Estamos en una encrucijada que no moldeamos nosotros y pareciera que nos ha tomado desprevenidos. La gente consume información embriagada por el brebaje mágico que le preparamos la tele, las películas, las prisas, las computadoras, el diseño, la educación moderna y ese vicio por la gratificación inmediata. En este periodo tan extraño existe la infografía (aunque no necesariamente nueva), y aunque los diarios y las publicaciones periódicas han adoptado este género con gusto (aunque sin lograr atrapar al genio en la botella en un proceso funcional replicable), ni las editoriales ni la publicidad ni los museos ni la educación estaban listos o siquiera saben con claridad cómo aprovecharla o qué hacer con ella.

Y no me malentiendan, existen muchísimos ejemplos de excelente infografía, de ahí que me atreva a clamar su valor, pero lamentablemente ha crecido lenta e individualmente. Hace sólo falta echarse un clavado en el internet para darse cuenta que no existe un consenso sobre la definición de Infografía, mucho menos bibliografía o algún tipo de academia que la nutra.

Es por eso que de aquí pa'delante toca difundir la funcionalidad de la comunicación visual, democratizar la infografía para que se aproveche en materiales didácticos y hasta como un método de aprendizaje en las escuelas; dar a la publicidad otra manera de comunicarse con sus clientes, quienes ya no se creen la gran fantasía de la publicidad y quieren que se les informe y no se les llene de paja los oídos o la vista; crear publicaciones con materiales originales y una voz que tenga un verdadero aporte al diálogo global. Este es el momento de pensar en difundir qué es la infografía.