3 de octubre de 2010

Trabajando para Macmillan-Castillo

Resulta casi imposible que las cosas se acomoden para salir bien siempre. Pasa, pero no es tan común. Y este no es un caso de cosas correctas en el momento correcto. Trabajar con Macmillan-Castillo fue, como tan común es, navegar contra tiempo y sin brújula. La diferencia es que la actitud de trabajo y colaboración de la gente de la editorial permitió a los participantes un nivel de inmersión propicio para salir del atolladero con saldo más que grato. Aunque no todo fue miel sobre hojuelas y algunas páginas resultaron ilustraciones y no infografías, como se tenía contemplado, sí hubo unas que me dejaron bastante contento por lo bien que empatamos editorial y diseño, y basados en el consenso y la apertura, llegamos a puerto salvo.